En La lengua de los secretos, Martín Abrisketa nos muestra una historia a través de los ojos de un niño que contempla la guerra como una aventura y que ahora, con 90 años, sigue recordando solo lo bueno de esa época: la bondad de la gente que le permitió seguir siendo pequeño pese al dramatismo de lo que les rodeaba. Él relata lo sucedido como un cuento. Lo mágico de esta historia es que él crease un mundo pararelo para no sufrir, para que todo fuese una aventura que contar.Entre 1936 y 1939, miles de españoles huyeron por barco a Francia de los desastres de la guerra.
“Todavía hoy, mi padre, cuando ve las imágenes en televisión de refugiados que huyen de un país en guerra suele decir: ‘Hasta las ropas que llevan son iguales que las nuestras. La desesperación y angustia en sus rostros es la misma. Las mismas caras de tristeza”
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